Entre viejas maletas suelen hallarse rastros
de antiguas aventuras de nuestra juventud
y entre cartas de amores los retratos ausentes
de rostros desvaídos nos hacen suspirar.
Fotógrafo ambulante de la plaza,
duendecillo ambidextro y fantasmal,
enfocas con tu cámara traviesa
y tu cabeza envuelta en negro chal.
Fotógrafo exhumado de la plaza
con tu cámara antigua, ¿dónde estás?
Ha pasado la vida tan de pronto
y no te hemos vuelto a ver ya nunca más.
Pero el retrato de ella, fotógrafo de plaza,
es tu más bello autógrafo que guardo del amor.
jueves, enero 25, 2007
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